La vida buena y la buena vida

LA VIDA BUENA Y LA BUENA VIDA

por Jorge Pinedo Rivera

El filósofo Aristóteles, considerado uno de los pilares del pensamiento occidental, plantea lo que concibe como la vida buena y lo que concibe como la buena vida.

Considera que la vida buena se refiere al actuar del hombre que lo perfecciona, que lo lleva a su plenitud como persona, a realizar actos de bondad y crecimiento personal. En cambio plantea que la buena vida son todas aquellas acciones que se emprenden para lograr el sustento diario y el cumplimiento de expectativas de bienestar personal.

En la medida que el ser humano logra la vida buena, se generan en él sentimientos de contento, de plenitud, de sentido de la existencia; se ubica en su realidad y tiene capacidad de volcarse hacia su comunidad. En otras palabras, comienza a utilizar cada vez más la moneda mágica de aportación y servicio, haciendo que su estado emocional sea tranquilo a pesar de las vicisitudes naturales y obtiene gozos que verdaderamente lo llenan.

Cuando los miembros de una comunidad propician que la vida buena subordine a la buena vida la comunidad permanecerá integrada y unida hacia sus objetivos, se comportará de manera positiva, productiva y eficiente, propiciando que todos vivan apegados a los principios y normas de conducta considerados honorables y promotores del ser humano, lo que generará un ambiente de convivencia agradable y hará que tanto las personas como la institución a la que pertenecen obtengan bienestar y crecimiento, elementos básicos para un desarrollo y progreso sano.

Anteponer, en la prioridad de valores y del actuar, la buena vida a la vida buena, es desatar pasiones y ambiciones sin control, que terminarán generando comunidades desintegradas en donde se darán luchas interminables entre personas y grupos, convirtiéndose en un campo de acciones injustas, que se podrán manifestar en sometimiento, abusos, corrupción, envidias incontrolables, en la obtención de recursos económicos de manera  insaciable, fuera de razón y sin aportación equitativa, que terminará generando en quien los obtiene de esta manera acciones de avaricia o despilfarros y creando en la sociedad desajustes familiares, sociales y ecológicos.

Un instrumento fabuloso para propiciar que se vaya en el camino de la vida buena, es utilizar al máximo posible nuestras monedas mágicas de aportación y servicio, y que el uso que le demos a nuestra monedas económicas además de conseguir nuestro natural bienestar, siempre esté supeditado a la consecución de las virtudes humanas.

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