La insatisfacción económica

LA INSATISFACCIÓN ECONÓMICA

por Jorge Pinedo Rivera

¿En qué momento estaré saciado en el aspecto económico?

Comenzaremos este artículo con una anécdota. Una directora de escuela para evaluar a los pequeños que iban a ingresar a tercero de Kinder les preguntaba: ¿hasta qué número sabes contar?, las respuestas eran variadas, unos niños decían hasta el diez maestra, otros hasta el veinte, otros hasta el cincuenta; los que llegaban más avanzados decían hasta el cien. Una vez que el pequeñín le respondía entonces la maestra le pedía que contara. En una ocasión al hacer esta pregunta a un niño este le respondió no sé maestra, entonces la maestra le pidió: empieza a contar, al llegar el niño al número diez le vuelve a preguntar, ¿hasta qué número sabes contar?, la respuesta del niño sigue siendo la misma, no sé, pues continua contando, entonces el niño prosigue y llega al cincuenta, vuelve la maestra a preguntar al niño y él le responde no sé, pues sigue contando, al llegar al cien la maestra lo detiene y le vuelve a preguntar lo mismo, la respuesta del niño sigue siendo la misma: no sé. En este momento la maestra cae en la cuenta que el niño nunca llegará a saber hasta cuál número sabe contar, pues la numeración va al infinito.

Si nosotros preguntamos a algunas personas con qué cantidad de recursos económicos se sentirán satisfechas unas dirán como los niños, con cinco, con veinte, con cien, pero muy probablemente una vez logrado el número previsto aparecerá el deseo de seguir adquiriendo más, ocasionando si se cae en este juego, un vacío personal a pesar de haber llegado a la meta, lo cual impulsará a seguir deseando más y más.

Cuando una persona sólo está interesada en adquirir recursos y bienes económicos, es muy probable que a pesar de haber logrado su meta llegue a sentirse vacía, cosa que no sucede cuando se privilegia la aportación y el servicio, ya que cuando se aporta o se da un servicio el sentimiento que se suscita es de satisfacción por el beneficio entregado. Manejar la combinación apropiada entre estos dos principios, es una medida sabía que permitirá que gocemos de manera equilibrada de la existencia, satisfaciendo tanto nuestras necesidades materiales, como la necesidad de aportar algún beneficio a la comunidad que nos rodea.

Volviendo a la anécdota, comentaba con la directora de la escuela a manera de chiste, que si no le hubiera dicho al niño que parara, todavía lo tendría contando. El saber contar se convierte en un instrumento, no en un fin, se cuenta para algo; para resolver un problema, para descubrir en dónde me encuentro, para conocer una cantidad, etc. Lo mismo sucede con la acumulación de recursos, no puede ser el fin, sino un instrumento, y siempre debe responder a la pregunta ¿para qué? Será la respuesta que se dé la que determinará el cuánto se debe de lograr, de otra manera nos exponemos a que nuestra existencia tome rumbos no aconsejables, a la vez que se cae en el sufrimiento permanente de la insatisfacción. Como lo expresa genialmente el poeta Francisco de Quevedo:

 

“Lo mucho se vuelve poco al querer un poco más.”

 

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