La claridad de la misión

LA CLARIDAD DE LA MISIÓN

por Jorge Pinedo Rivera

 

Una manera de conocer qué tan clara es una misión es cuando contamos con la buena voluntad de otras personas para realizar nuestros proyectos.

Por ejemplo: soy una persona a la que interesa el deporte y deseo formar un equipo, si consigo participantes para mi proyecto quiere decir que poseo una idea clara de a dónde me remito, pero si es difícil realizarlo significa que mi proyecto no está claro, o el sitio hacia donde me remito no es el adecuado. En estas circunstancias vale la pena preguntarse: ¿qué es lo que mi proyecto aporta y a quién beneficio con él?

Cuando existe claridad de aportación, esta se convierte en un motor que impulsa la voluntad a actuar, es cuando la persona se hace proactiva y con capacidad de contagiar a otros e involucrarlos en sus proyectos, es cuando ha podido gestar una bandera que se convierte en un imán que atrae y en símbolo que impulsa a la acción, y que genera entusiasmo y valentía.

Llegar a definir una bandera no es tarea fácil, pero sí altamente redituable para todas las personas que con ella lleguen a identificarse y para el que la ondea. La costumbre de pensar en términos de aportación facilitará ir definiendo con mayor claridad nuestra bandera y a medida que esto suceda podremos visualizar otros recursos que están a nuestra disposición o que se pueden atraer.

Pensar en términos de aportación consiste no en fijarse únicamente en las actividades que se realizan, sino llegar a visualizar lo que en el fondo se está aportando y  los beneficios que en la realización del proyecto se entregan a las personas que han depositado su confianza en el servidor.

Para formar el hábito de aportar es conveniente preguntarse de manera continua ¿cuál es el beneficio que deseo entregar a esta persona, grupo o comunidad?

En donde nos encontremos procuremos aportar siempre algo positivo como un buen trato, apoyo, gestar en las personas su autoestima, constituirnos en un factor de concordia, ser facilitadores para hacer que las cosas avancen. A medida que se actúe de esta manera  se irá perfilando la conciencia de la misión, haciendo que la vida tenga un sentido indubitable, donde con certeza se sabrá que para eso se nació, generándose de esa manera un sentimiento de alegría y plenitud, a pesar de las vicisitudes y contratiempos que naturalmente se presentan.

Un punto vital para convertirse en seres de aportación consiste en estimar a la persona, grupo o comunidad a las cuales se destinan las acciones. Entre más estimación exista más sentido tendrá  el bien que se proporciona y la propia misión de servicio quedará más cimentada. Simplemente por ser, toda persona es digna de aprecio, no importa su condición o circunstancias y si a esto se añade que esa persona ha depositado en uno su confianza para ser atendida se incrementan sus  merecimientos para ser apreciada, y más aún si se piensa  que esta aportación que le hago puede convertirse en una razón de mi existencia.

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