Gratos recuerdos

GRATOS RECUERDOS

por Jorge Pinedo Rivera

En mi ejercicio profesional con frecuencia me solicitan que evalúe a personas para efectos de selección laboral. Durante la entrevista acostumbro preguntar al candidato cuál cree que es su misión en la vida.

En este espacio comento las respuestas de dos personas que llamaron mi atención. La primera de ellas expresó que concibe la existencia de un Ser superior el cual se nutre de nuestras buenas acciones y que mientras esto suceda, se propicia la paz en la convivencia humana y nuestro mundo se hace un lugar agradable para vivir.  Terminó diciendo que su misión en la vida consiste en estar nutriendo a ese Ser a través de sus buenas acciones y propiciar que otros también lo hagan.

El segundo entrevistado respondió de la siguiente manera: “Todos llegamos a esta vida para dejar gratos recuerdos en las personas con quienes convivimos, esta idea la obtuve de una narración que leí hace tiempo y me dejó marcado, se la comento:  una persona sueña que es trasportada, por un misterioso ser,  a un lugar de dicha y paz en donde moran las personas cuyos buenos recuerdos son más que los malos que pudieron haber dejado en quienes con ellas convivieron a su paso por este mundo y  por otro lado este sitio es mejor dependiendo del nivel de agrado y el número de buenos recuerdos que los demás conservan en relación a ellos.”

De manera similar estas dos narraciones apuntan a la misma conclusión, la de utilizar lo más posible la moneda mágica de aportación y servicio.

Al terminar su narración le pregunté ¿Qué ha hecho usted para propiciar los gratos recuerdos?

Su respuesta fue: Desde que decidí dejar gratos recuerdos procuro hacerlo entre los miembros de mi familia, en las personas que debo atender, en mis compañeros de trabajo, clientes, proveedores y en todas las personas con las cuales interactúo.

Con mi familia procuro apoyarlos cuando me solicitan una ayuda específica y favoreciendo una convivencia agradable.

Con mis compañeros de trabajo ofrezco ayuda y estoy anuente a otorgarla.  Con mis clientes me intereso en conocer sus necesidades  y cumplir con sus expectativas. Siempre estoy dispuesto a darles el tiempo que requieren. Con mis proveedores velo para que la institución cumpla con los compromisos con ellos contraídos y al resto de las personas sean conocidas o no, procuro tratarlas con cortesía y respeto.

Le agradecí a esta persona sus conceptos, al mismo tiempo que la felicité por su filosofía de vida.

Naturalmente  estas dos personas por su actitud son recomendables como buenos prospectos laborales.

Dejar en las personas con las que convivimos un grato recuerdo, será dar nuestra aportación para el logro de un mundo más agradable y humano y será  algo de lo que nunca nos arrepentiremos.

Navegación de entradas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *